Unas palabras del autor

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Este blog es reflejo de una evolución personal hacia una comprensión del Cosmos, que es esta realidad que nos rodea en forma de mundo, de ecosistema, de biosfera, y que traspasa todos estos límites extendiéndose infinitamente (poéticamente hablando) hacia el espacio. Cosmos es el Todo. El Universo. Lo que algunos llaman Dios, otros Alá, Yavhe, Jeovah, Tao, Ying Yang, Dharma...

Pero aquí no hablaremos de religión, sino de una vía distinta... el camino de la Ciencia. Con el lenguaje universal de la razón con el que, creo,podemos aproximarnos a una comprensión del Cosmos.

Pienso que lo importante es mirar con valentía lo que la ciencia nos muestra sobre el cosmos y nosotros mismos. La ciencia no da respuestas definitivas y no esta excenta de errores y equivocaciones, pero ha demostrado ser un camino seguro para entender el Universo.

Generalmente pensamos, por ejemplo, que tenemos alma, o que al morir pasamos a otra dimensión. Yo mismo tengo intuitivamente esa certeza... pero luego viene la ciencia y me dice que tal vez aquello sea una ilusión, una construcción mental elaborada por el cerebro. Esto me causa, naturalmente, cierto temor y me provoca un gran cuestionamiento filosófico. Sin embargo puede suceder tres cosas...

Primero, la ciencia puede tener razón, y nosotros podemos ser solo el resultado de la materia y la evolución, y lo que somos es consecuencia de millones de años de sucesivas y complejas operaciones cuánticas, químicas y biológicas, pero nada más. Un cosmos absolutamente material y estocástico, sin propósito ni finalidad.

Segundo, puede que la filosofía en forma de religión, esoterismo, o metafísica, tenga razón y entonces podría ser que la materia fuera una ilusión, un espejismo que provenga de una mente superior, el estado último de una materia reducida a su más sutil expresión cuántica. Un cosmos energía-mente con una finalidad desconocida.

Tercero, una fusión de ambas en lo que llamo un cosmos armónico, donde energía y materia en su dualidad cuántica, den como resultado un cosmos que de cabida no a una metafísica, sino a una física sutil, en el límite, entre la ciencia y la filosofía, que explique lo que el universo y nosotros somos. Con o sin finalidad, sería un cosmos con suficiente belleza y armonía como para ser experimentado y vivido con un profundo sentido.

No sé cual será el veredicto en el futuro. Cual de estas cosmovisiones prevalecerá. Cual es la realidad última de nuestra existencia. Cual es la VERDAD.

Mientras tanto me sumo a la visión de Carl Sagan, en su reflexión sobre nuestro mundo, en aquella imagen distante de nuestro planeta, un punto azúl pálido.


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